Sus similitudes con la Pinot Noir, su delicada desinencia floral, sus aromas afrutados y su naturaleza Atlántica, convierten al tempranillo en la más noble de las cepas tintas españolas para la crianza en barrica. Criado en terrenos arcillocalcáreos, este caldo, atesora el ropaje de las pieles de la uva mecidas por una prefermentación en frío.

Aspecto

De intenso color rojo rubí, sus meniscos laminados por la crianza de la barrica, reflejan el contacto de las duelas de la madera.

Aromas

La zarzamora de monte, bendecida por terrenos fríos, se recoge en un punto campestre, que nos comunica con los majuelos y nos evoca los aromas de la ciruela negra. El tempranillo, como su nombre indica, siempre es motivo de lozanía y jovialidad, reflejo de la fuerza juvenil que atesora. La frescura de ataque en boca, nos predispone a recibir un tanino abierto y limpio que muscula el recorrido bucal hasta terminar sobresaltando el rigor y seriedad de los amargores juveniles que presagian evolución y delatan los índices de potasio de los suelos madre.

Al calor del roble francés, el aroma se enriquece con las notas tostadas de la barrica, que desprende sus finos aromas de vainilla. Tiene el carácter de bodega artesana y del viñedo viejo de tempranillo.

Boca

El vino se anuncia en boca suave y frío como la seda. El paso de boca deja las sensaciones amplias y carnosas, que entreveran la fruta del tempranillo con la secuencia amable y tostada del fino roble francés que lo ha criado. Intenso y persistente en el trago final, la sensación se vuelve cálida y aterciopelada, atestiguando la finura de los mejores viñedos de Laguardia.

Tempranillo y Graciano.

El porcentaje del graciano dependerá de la añada y del buen hacer del bodeguero.

 

13% Vol.

14 días a temperatura controlada de 28 ºC.

En barrica de roble francés más de 14 meses.

En botella, permanece en los calados de la bodega durante más de 21 meses.